Las bombas de calor geotérmicas poseen un carácter polivalente por su posibilidad de climatizar un edificio en cualquier época del año con una sola instalación. Pero esta no es su característica fundamental; lo que las hace realmente apreciadas es su magnífica eficiencia energética.


La eficiencia energética se mide mediante el denominado COP, del inglés Coeficient of Performance o Coeficiente de Rendimiento en castellano. Este coeficiente mide la relación entre la energía producida y la energía invertida para ello. Un COP 1 significa que por cada unidad de energía utilizada, se produce una unidad de energía. El calentador de agua común de uso doméstico es un ejemplo de COP 1, pues la resistencia eléctrica aprovecha la misma energía que consume de la red eléctrica, sin añadir ni perder nada por el camino.

El COP de una bomba de calor geotérmica es de 4 a 6, superando al de las bombas de calor más eficientes aire-aire (las habituales consolas de aire acondicionado y aire caliente para climatización), estimado entre 2 y 3. Esto quiere decir que por cada unidad de energía que usa el sistema geotérmico, en este caso eléctrica, se obtienen 4 o más unidades de energía en forma de calor o frío. En concreto, cuando el sistema está calentando se debe aportar una cuarta parte de la energía calorífica que se obtiene (rendimiento del 400 % ), y cuando está enfriando sólo una quinta parte (rendimiento del 500 %); es decir, que produce cinco veces más energía que la electricidad que consume.

¿Cómo es esto posible? Una bomba de calor convencional que esté produciendo calefacción puede extraer calor del exterior, aunque la temperatura ambiente sea de 0ºC, para calentar un edificio cuya temperatura interior es de 20ºC. Esto se debe a que el líquido que se encuentra en el interior del circuito de la bomba está a varios grados bajo cero, por lo que la diferencia de temperatura le permite captar el calor de un entorno que está menos frío que él. Más rápidamente cuanto mayor sea esa diferencia, como dictan las leyes de la termodinámica.

La gran ventaja de una bomba de calor geotérmica es que su eficiencia no varía con las condiciones meteorológicas o estacionales puesto que el medio en el que se apoya, el subsuelo, se mantiene a temperaturas constantes de entre 15 y 18ºC. En una bomba de calor convencional el rendimiento disminuye justo cuando más se necesita, en los momentos más calurosos en verano y en los más fríos en invierno, cuando el diferencial de temperatura con el aire exterior es menor.

Estudio comparativo entre una bomba de calor y una caldera convencional

Hemos comparado la bomba de calor geotérmica con la bomba de calor aire – agua, ya que es la única que proporcionaría los mismos niveles de confort que la climatización geotérmica, por su capacidad tanto de refrigeración como de calefacción mediante suelo radiante (el confort aportado por las tradicionales bombas de calor aire – aire es evidentemente inferior al aportar calor desde un único foco mediante molestos chorros de aire). Aún así, además de sus problemas de rendimiento en los momentos de climatología más adversa, la diferencia de COP entre ambas tecnologías puede generar ahorros en el consumo eléctrico de hasta 1.362 € anuales para una instalación geotérmica de tipo medio.

Pero, obviando las prestaciones en refrigeración de la bomba de calor geotérmica (a pesar de ser cada vez más demandadas por el crecimiento del nivel de vida y las crecientes temperaturas en verano por efecto del cambio climático) las comparaciones con calderas convencionales de gasoil y gas natural son demoledoras y, además, a muy corto plazo.

Los precios de la electricidad, el gasoil y el gas natural son variables y, aunque en distinta proporción y tendencia por el agotamiento de los combustibles fósiles, crecientes, por lo que para poder establecer comparaciones entre las diversas fuentes de energía hemos de pasar a una moneda común en términos de energía: el Kwh; y, a su vez, relacionarlo con los diferentes precios del mercado en un momento dado.

Sabemos que en gasoil:
1 litro de gasoil = 1
1 litro de gasoil = 10,21 kwh

En gas:
1 kwh de gas = 0,0514

Y en electricidad:
1 kwh eléctrico = 0,1073

Haciendo los correspondientes cálculos, por ejemplo para una vivienda unifamiliar con un consumo medio anual de 2.000 litros de gasoil, los resultados serían los siguientes:

Caldera de gasóil Caldera de gas Bomba de calor
Necesidades de la vivienda 20.000 kWh 20.000 kWh 20.000 kWh
COP o rendimiento en Madrid 0,8 0,9 4,2
Energía consumida 25.000 kWh 22.222 kWh 5.952 k
En combustible 2.000 - -
Coste anual 2.000 1.143 638

Pero, además, con aire acondcionado en toda la vivienda, con el mismo gasto, sin molestos mantenimientos o aprovisionamientos y una única inversión.

La inversión en este tipo de instalación geotérmica, de gama alta en cuanto a prestaciones y tecnología, lógicamente resulta más elevada en comparación con las convencionales de gasoil o gas natural.

Al margen de la valoración personal de los niveles de calidad de vida que proporciona la energía geotérmica, está calculado que el tiempo que tardaríamos en recuperar el diferencial de la inversión inicial, a través el ahorro energético, varía en función del tipo de instalación: desde 3-4 años para un hotel hasta 8-10 años para una vivienda unifamiliar, según la intensidad de uso.

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