Aunque hace unos años comenzó a introducirse el suelo radiante para calefacción, y más recientemente para refrigeración a través de la geotermia, lo cierto es que el actual sistema de suelo radiante se basa en uno de los sistemas de distribución del calor más antiguos del mundo utilizado por los romanos: el hipocaustum.

La palabra hogar proviene precisamente de la distribución de toda la vida dentro de una vivienda alrededor de un fuego central donde se cocinaba y se calentaban todos los miembros de un familia.

Pero, como otros muchos avances de la tecnología, fueron los romanos, en concreto el ingeniero romano Cayo Sergio Orata, en torno al siglo I a.C., los que desarrollaron uno de los primeros sistemas de distribución del calor dentro de un edificio, precursor de lo que hoy conocemos como suelo radiante.

El hipocausto consistía en construir los edificios sobre unos pequeños pilares, que formaban una galerías estancas por debajo de las estancias a calefactar, por donde circulaba el humo procedente de hornos o estufas situados en el exterior de las casas. De esta manera, la temperatura interior que alcanzaba hasta 25 ó 30º C, se controlaba avivando o reduciendo el fuego de este horno.

El hipocausto se utilizaba en las termas, pero también en las viviendas de las clases medias. En la edad media pasaron a denominarse Glorias, por las bondades de su funcionamiento, y aún en nuestros días se conservan en algunos edificios de Castilla principalmente.

En el siguiente video podeis conocer más sobre su funcionamiento.